viernes, 28 de abril de 2017

Mira dos veces para ver lo justo, no mires más que una vez para ver lo bello

¿Alguna vez has visto una foto tuya y no te has reconocido?

No es que estés más guapo, ni menos, simplemente te confundes con otra persona. Por un instante eres otro, vives como otro, te arrepientes como otro y sientes que te quieren de una forma distinta a las demás veces que te han dicho que te querían. La hora que gana al despertador tampoco es la tuya, pero funciona igualmente y para todo lo que estaba sucediendo.
Entonces, inexplicablemente, te empiezas a lamentar de no ser ya esa recién inventada parte de ti que nunca lograste, ni quisiste, ser.Y no es que la magia se rompa, no es eso, es que la magia definitivamente desaparece y en su lugar una foto de perfil suma "me gustas" en una realidad que no existe, en una realidad en la que probablemente todos reconozcan en ella al mismo personaje ficticio al que tú ahora ya envidias.

La siguiente foto, es de frente. Comienza la condena.

miércoles, 15 de marzo de 2017

Izar la roja


El suelo con restos de vísceras; el armario abierto, en canal, desangrándose a botones. 

Lo habías hecho otra vez. 

Toda la ropa de nuevo teñida, toda de la misma tonalidad que tú presumías haber robado,
en el infierno; paredes con restos de haberte lavado las manos, sobre ellas y tú acostado en la cama, impoluto, escribiendo poemas a chicas de vestidos blancos. 

Y yo… leyéndote.

jueves, 2 de febrero de 2017

Aquel que lo piensa mucho antes de dar un paso, se pasará toda su vida en un solo pie


Por supuesto que es más fácil predecir que un caballo va a perder la carrera, por eso todos envidian a aquel que supo apostar por el único que iba a ganar.

En cualquier caso, eso no debe preocuparte, tu solo debes pensar en correr.

miércoles, 1 de febrero de 2017

El futuro es cada vez más breve y la resaca larga

Era su voz, no era solo lo que decía, definitivamente era también su voz.

Yo lo admiraba en silencio, al menos al principio. A veces cuando nadie miraba, incluso lo grababa recitar. Luego lo escuchaba, por las noches, al menos al principio, cuando voces masculinas, mucho peores que la suya, pretendían hacer ruido en mi cabeza.

“Pero un día aparecerá alguien, porque siempre aparece alguien” sonaba una y otra vez.

Y nadie aparecía por encima de aquel estruendo interior. Nadie, siempre nadie. Hasta llegué a dejar de creer en aquellas palabras que tanto se repetían. Así que aunque nunca dejaron de sonar, con el tiempo aquellas frases se tornaron voces, se volvieron simples sonidos perfectos que salían de su pasado. 

Sólo voces; hasta que llegó esa persona que su proverbio anunciaba y entonces volví a creer, volví a estar segura de que después de él, de que después de mí, un día aparecería alguien, porque siempre aparece alguien y quizás entonces, cuando vuelva a desaparecer todo, quizás sólo entonces, vuelva también... la poesía.

domingo, 20 de noviembre de 2016

Tarareábamos cuando éramos reyes. Nos sentíamos dioses.


Querido 29,

Hoy he vuelto a irme de Madrid. Te parecerá ridículo, o ridícula, pero sigo viajando en autobús por seguir alimentando aquella fantasía nuestra de no subirnos en ningún tren.

"Nuestra", hacía tanto que no me refería a ti y a mi como nosotros... en verdad, hace tanto de todo... pero hoy, al perder una lágrima al apoyarme en la ventanilla, recordé cuando me pasó lo mismo con aquel vagón, aquel que se escapó mientras yo me repetía que no quería querer besarte.

"Puedes ganarme a mi" me escribiste cuando te conté que no había llegado a tiempo y luego no me atreví a moverme del andén, por si acaso mis pasos pudieran terminar en tu vida.

Recuerdo que dijiste "No puedes ignorar al destino, Midori, ¿o acaso no crees que es demasiada casualidad habernos encontrado tan lejos de los nuestros?" Lo recuerdo, ¿Cómo no iba a recordarlo si lo imagino cada noche? Lo que me sorprende es lo rápido que olvidé cuando yo era Midori y creaba constantemente personajes que solo eran felices en las historias que escribía para ti. Personajes que siempre llegaban a tiempo y que a diferencia de mi, nunca se equivocaban de estación.

Querido 29, me lo he preguntado muchas veces... pero... ¿cómo será posible que eche más de menos aquellas historias que a ti? A ti, a quien he escrito tanto..., a quien he mentido tanto... a ti, a quien he mentido incluso más veces de las que pretendía.

Pero... querido 29, ¿qué iba a decirte yo? Si no había probado aún esta tristeza ¿como iba a saber entonces que hay sentimientos que si pueden durar toda la vida?