viernes, 29 de agosto de 2014

El fin justifica los miedos


- Lo odié tanto, tanto… que cuando me di cuenta de que me había equivocado de persona, ya era demasiado tarde para cambiar de opinión.

- Me sucedió algo parecido, terminé casándome con él.



jueves, 28 de agosto de 2014

La paz es siempre injusta con los muertos


El notario hizo un avión de papel, con los restos del poema que acababa de recitar; mientras, los asistentes aplaudían eufóricos al grito de ¡Otra!¡Otra!. 

Terminó aterrizando el primer testamento que leía en verso, sobre el techo de un camión que corría al matadero. Así que en honor a su autor, cenaron esa noche, todos sus familiares bistec.

Fue la única herencia que llegó al albergue, en el que dormían después de haber sido desahuciados algunos meses atrás. A la que los niños, respondieron eufóricos, al grito de ¡Otra!¡Otra!. 

El padre miró a su mujer buscando inspiración, sabía que el próximo en convertirse en poesía debía ser él.


martes, 26 de agosto de 2014

Los lunes al sol



- ¿Cómo estás sol?

- Ahora bien, pero antes de que dijeras sol, el mundo estaba completamente a oscuras.




domingo, 24 de agosto de 2014

Sola en mitad de la tierra



Crisis, repiten, y pretenden solucionarla con dinero. 
Como si el dinero bastara 
Como si reservando una silla con billetes 
Las demás se fueran a ocupar 
Con todos los que ya os habéis ido 

Que no mientan, que el dinero nunca nos separó 
Pues nunca estuve más cerca de nadie 
Que cuando tomábamos cafés en vasos de plástico 
Y tirábamos las horas por las escaleras 

Los apuntes esperando en alguna mesa de la biblio 
De las pequeñitas, 
En la que entrábamos todos 
Aunque todos… 
No fuéramos siempre los mismos 

Fumábamos, algunos, 
Y ni eso nos consumía 

Comíamos pizzas cuyas mitades no encajaban 
Y nosotros creíamos encajar con todo 

Así que crisis no es un antónimo de dinero 
Crisis es aprender a dar abrazos por teléfono 
Y no preguntar nunca cuando vuelves 

Crisis es querer tomar un café contigo 
Sin preguntar el precio 
Y no tener tiempo de ir Tarragona y volver 
Antes de que el deber 
atropelle de nuevo las intenciones 

Crisis es pensar que Castilla es Asturias 
Para poder seguir sintiendo que sigues aquí 

Crisis es pisar Madrid, con tacones de aguja 
Para que le duele mi rabia 
Mi rencor, mi apatía, mis celos 
Mi ambición de poder quitarle un día 
Todo lo que hasta ahora me ha robado 

Luego me pides un Gin Tonic 
Y se me empiezan a olvidar las distancias 

Bajo nosotros, el sofá se vuelve hierba 
Huele a espicha, y tu hueles a ti, 
eso no ha cambiado 
Me convences, “esto no está tan mal 
Y se parece bastante a lo mismo” 
Pero se acaban las bebidas y me toca pagar a mí 
Pago el doble de lo que cuestan 
Y la mitad de lo que valen 
Porque ahora que nos vemos menos 
Todo vale mucho más 

Confundo tu copa con la mía, 
Porque no te han puesto la pajita verde que tanto te gusta 
Y te confundo a ti con quien eras 
Porque no la echas en falta, 
Y no sé si me aterra o me consuela 
Que tú también te hayas acostumbrado 

Doy un sorbo y me amarga 
Demasiada Ginebra ¿Y el limón? 
A mí me gusta con un poquitito de limón 
Ya lo sabes, como lo sabe Jose 
El del bar en el que os fuistéis despidiendo todos 
Y que cerró también esta mañana.


miércoles, 20 de agosto de 2014

Te olvidé a primera vista


No, claro que no tuve miedo.
Lo perdí mientras te olvidaba
o lo maté, 
o lo mató el pánico que tenía a perderte 
o quizás huyó con otra,
también…

Pero no, no dudé en saltar, 
ni en dejar que mi vida naufragara
mientras seguía nadando arena adentro
y pisoteaba tus recuerdos varados en la orilla

Pero no todo fue malo, porque…
Después de naufragar, 
todas las habitaciones tienen vistas
al mar que lleno de botellas, sin mensajes
ni esperanzas de que nadie pueda venir
a rescatarme de estar sin ti,
de estar conmigo.

Había habitaciones de sobra
y me sobran todas menos la suya
en donde te encuentro, una y otra vez
entre sus brazos, entre sus piernas
entre las promesas que a ti no te hice
porque... me aterraba volar…

viernes, 15 de agosto de 2014

¿En qué contenedor se reciclan los besos?



“¡Te has dejado un beso!”-le grité desde el balcón. No pudo oírme, así que me vi con un trasto más esperando junto a la puerta.

No combinaba con ninguno de los muebles, tampoco conmigo, pero ¿cómo iba a tirarlo a la basura?

Pasaron dos semanas, y aquel beso, que crecía, me miraba con lástima, cada vez que escuchaba la impaciencia de mis llaves acercarse al rellano. Y pronto me vi dejando encendidas las luces para aislarlo del miedo. Después, le hice sitio en mi cama, por eso del frío y luego en el bolso, por eso de no encontrármelo al volver a casa siempre llorando solo.

Sin darme cuenta, ya había dejado las citas, los bares, los conciertos, las multitudes, la altura, la velocidad, los riesgos... cada una de las amenazas que supusieran perder aquel beso del que tanto quería librarme.

Sin poder más, un día subí a la azotea, pero antes de dejar caer al vacío un parásito, tienes que asegurarte de que no se haya comido lo mejor de tu vida, porque entonces será esta la que se estrelle.

Desesperada, lo llamo, a él, a quien prometí que jamás llamaría, pero... tenía que volver a buscarlo, al fin y al cabo era suyo. Un tono, dos tonos, tres, cuatro; no aguanto más y lo tiro. No sobrevive, el móvil. Luego bajo las escaleras, decidida, tirando de aquel beso, que se resiste, y quien minutos después terminaría en el contenedor de reciclaje, en el de vidrios, por supuesto, llenando parte de aquellas botellas rotas con lo mejor de mi pasado.

Antes de volver, a ningún sitio ya... en el azul, en el de papel, me deshago de una nota que escribo mientras desciendo peldaños “Por mucho que lo protejas, no se puede dar dos veces el mismo beso, por mucho que lo protejas...”